10/07/2004

WiFi velocidad sin cables

La cualidad seductora de WiFi
es la capacidad de ofrecer acceso de alta velocidad sin cables

Nació a finales del siglo pasado, en 1997, pero en los últimos
dos años ha florecido con un aspaviento similar al que produjo
el boom de Internet.


Aunque usted no lo nota, el ambiente está cargado de señales
extrañas en algunos restaurantes, hoteles, clubes y aeropuertos
de las principales ciudades de Colombia. Estas arrastran por el aire espectros
digitales con historias diversas: el informe financiero de una empresa
que está a punto de quebrarse, un mensaje con poemas que alguien
le envía a una compañera de oficina que es casada, la presentación
en PowerPoint de un producto que nunca saldrá al mercado, una versión
pirateada del último sencillo de No Doubt y las fotos de un paseo
en el que todos sacaron dos en conducta.


Esas señales viajan a gran velocidad, cabalgando sobre ondas de
radio, y lo atraviesan todo: paredes, cielo rasos, muebles e incluso a
usted, mientras le da el primer sorbo a una copa de vino en una mesa al
aire libre, el viernes en la noche.


Son las representantes invisibles de una revolución que, al igual
que las demás, se está produciendo de manera silenciosa
e imperceptible para muchos, de la mano de una tecnología llamada
Wi-Fi.


Wi-Fi permite comunicar portátiles, PC, computadores de mano y
diversos artilugios electrónicos de forma inalámbrica, y
tiene varias aplicaciones. En las empresas, por ejemplo, sirve para que
los empleados que entran y salen constantemente ‘enganchen’
fácilmente sus portátiles a la red corporativa, y así
puedan utilizar la conexión a Internet, entrar a la base de datos,
consultar la Intranet o enviar documentos a las impresoras, tal como si
estuvieran conectados mediante un cable.


En lugares públicos, conocidos como hotspots, Wi-Fi permite a
los usuarios de portátiles navegar mediante conexiones a Internet
de alta velocidad. En el mundo hay 130.000 hotspots, y el número
de personas que los usan está creciendo rápidamente a medida
que aumenta la cantidad de portátiles y computadores de mano habilitados
para ‘escuchar’ los murmullos de Wi-Fi.


Según la firma Gartner (www.gartner.com), 9 millones de personas
se conectaron a Internet a través de hotspots en el 2003, y la
cifra llegará a 30 millones a finales del 2004.


Colombia también está entrando en esa onda. Este año,
varias empresas comenzaron a ofrecer ese servicio en lugares públicos.
Flycom, por ejemplo, ha montado 15 hotspots en Medellín, Bogotá,
Cali, Cartagena y Barranquilla, en hoteles, centros de convenciones y
clubes, entre otros. “Tendremos 50 puntos de acceso al terminar
el 2004. Además, estamos incursionando en bibliotecas, cafés
y universidades”, dice William Arango, gerente de esa compañía
paisa.


Por su parte, la firma Avantel tiene 28 hotspots en Bogotá, Cali,
Cartagena, Ibagué, Barranquilla y desde este mes en Medellín.
Están en hoteles, restaurantes, clubes, aeropuertos y en grandes
supermercados.


Los usuarios de portátiles pueden acceder al servicio en estos
sitios mediante tarjetas prepago Avantel de una, tres y 24 horas, que
cuestan 4.000, 10.000 y 24.000 pesos, respectivamente (Flycom también
usa tarjetas prepago).


Avantel ofrece, además, otra modalidad: una mensualidad fija de
65.000 pesos que da acceso ilimitado a todos los puntos de conexión
de esa empresa en Colombia (que serán 50 a finales del 2004) y,
sin costo adicional, a hotspots de doce países más, entre
ellos Estados Unidos, México, Canadá, España e Italia.


“Un cliente decía el otro día que entendió
el concepto de movilidad cuando salió de su oficina, en donde tiene
una red Wi-Fi; llegó al aeropuerto Eldorado, donde también
hay un hotspot; se volvió a conectar en los aeropuertos de Miami
y Nueva York, y entró nuevamente a la Red en su destino al hospedarse
en un hotel con el que tenemos una alianza”, afirma Camilo Espinosa,
director de banda ancha de Avantel.


Seguridad: ¿en el aire?


Pese a sus beneficios, Wi-Fi todavía debe superar varios obstáculos
si quiere llegar a ser una tecnología masiva: por ejemplo, los
kits para crear redes inalámbricas son difíciles de configurar,
especialmente para usuarios no avanzados, y los enlaces Wi-Fi pueden abrir
‘puertas traseras’ en las redes corporativas si no se configuran
bien.


Wi-Fi incluye tecnologías de seguridad que codifican la transmisión
para que no pueda ser interceptada por intrusos. El problema es que a
veces no se utilizan dichas opciones o se configuran mal. Eso lo comprobó
la sección Tecnología de EL TIEMPO durante una prueba realizada
hace algunos meses: logramos colgarnos sin permiso, desde la calle, de
varias redes Wi-Fi que sus propietarios habían dejado ‘abiertas’
en oficinas y hogares al norte de Bogotá.


De hecho, la firma Gartner dijo en un informe reciente que las redes
inalámbricas representarán el mayor riesgo de seguridad
de las compañías durante los próximos años,
especialmente por fallas en su configuración.


Otra limitación de las redes Wi-Fi es que son islas. Cada proveedor
de servicios tiene sus propias redes, con sus propios sistemas de configuración
y facturación. No existe el modelo de roaming, como en los celulares,
en el que un usuario deambula por la ciudad y se va enganchando de red
en red sin siquiera darse cuenta.


Esto, sin embargo, podría cambiar pronto. La manera como Wi-Fi
está surgiendo recuerda el despertar de Internet. Durante varios
años, Internet existió en la forma de pequeñas redes
individuales que se fueron interconectando hasta que se formó una
red global. Wi-Fi está creciendo igual, con pequeñas redes
aisladas, pero ya hay tecnologías que las pueden aglutinar, como
WiMax (ver artículo en esta edición), que podría
reunir las redes Wi-Fi dispersas en grandes redes metropolitanas de amplio
cubrimiento.


Hogares en red


Wi-Fi también tiene el potencial para convertirse en la tecnología
de redes caseras estándar. Muchos hogares cuentan con más
de un computador, y eso ha generado la necesidad de enlazarlos para compartir
archivos, la impresora, la unidad ‘quemadora’ de CD, la conexión
a Internet, etc. Con un kit Wi-Fi para el hogar, que en Colombia cuesta
cerca de 500.000 pesos, se puede crear una red casera sin las complicaciones
de tender cables de una habitación a otra (o de un piso al otro).


Incluso, Wi-Fi se está incluyendo en electrodomésticos
y dispositivos electrónicos. Eso facilita el intercambio de contenido
digital, algo clave ahora que los computadores actúan como centros
de entretenimiento en los hogares.


Por ejemplo, en lugar de conectar mediante cables el PC y el equipo de
sonido, un usuario puede enviar de manera inalámbrica al equipo
de sonido la música que tiene guardada en un computador ubicado
en otra habitación. Del mismo modo, podría enviar desde
el PC del estudio al televisor del dormitorio los videos o las fotos digitales
del último paseo.


El intercambio de contenido multimedia es posible gracias a que Wi-Fi
ofrece una buena capacidad de transferencia de datos. Los dispositivos
basados en esta tecnología pueden ‘hablar’ entre sí
a velocidades que oscilan entre 11 y 54 megabits por segundo (Mbps), dependiendo
de la versión de Wi-Fi que se use. Esto alcanza para transmitir
incluso contenido de alto calibre, como música y video.




Wi-Fi


- Qué es: una tecnología
que permite comunicar de manera inalámbrica (sin cables) diferentes
dispositivos, como portátiles y computadores de mano, entre otros.


- Alcance máximo: cerca
de 90 metros. Sin embargo, la velocidad disminuye a medida que aumenta
la distancia entre los dispositivos. Además, aunque la señal
Wi-Fi puede atravesar paredes y otros obstáculos, la conexión
se hace más lenta y se disminuye el alcance entre más barreras
físicas haya. Sin embargo, esto se soluciona agregando más
puntos de acceso para extender el cubrimiento de una red (el punto de
acceso es el dispositivo que controla los equipos conectados a una red
Wi-Fi).


- Cuál es su velocidad:
la versión más avanzada de Wi-Fi (la 802.11g) ofrece máximo
54 megabits por segundo (Mbps). Eso es suficiente para transferir archivos
de gran tamaño o contenido multimedia.


- Qué necesita para
disfrutar de Wi-Fi: un portátil o un computador de mano habilitado
para esa tecnología. Todos los fabricantes ofrecen modelos nuevos
que incluyen capacidades Wi-Fi. Si usted ya tiene un portátil y
no trae Wi-Fi, lo puede actualizar mediante una tarjeta Wi-Fi, que cuesta
cerca de 100 dólares.


JAVIER MÉNDEZ Editor
de Tecnología


El Tiempo